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Razones y horizontes de la era digital, Valeria Sorín

¿De qué forma puede lo digital modificar nuestras vidas? ¿De qué forma el producir y leer hipertextos (en ebooks y páginas web) puede modificar nuestra lógica de pensamiento?
Toda tecnología que modificó la forma en la que se leen y se escriben los textos ha respondido a una gran transformación en nuestra estructura de pensamiento. En la elección del material escriturario y en su formato específico parece encontrarse cifrada la forma en la que percibimos el mundo, o al menos nuestra relación con las ideas.
El rollo de papiro no hablaba de otra cosa que de lo efímero y el poder de la palabra. Ante la imposibilidad de buscar un determinado párrafo rápidamente, ante la imposibilidad de marcar un momento determinado de la lectura para volver a él una y otra vez, cada lectura debía ser apre(he)ndida. 
Cada lectura que se iniciaba debía ser total, no se podía pensar en dejar entre las páginas un bonito señalador. Tampoco era sencillo identificar un determinado volumen porque su forma no permitía tenerlos ordenados en una estantería. Debían cuidarse muy bien aquellos libros, de la humedad, de los roedores, del paso del tiempo.
El siguiente formato revolucionario fue el codex, libros enormes que debían leerse apoyados en una gran mesa o tarima y de pié cambiaron sin embargo muchas cosas en relación con la lectura. Sabemos de las costumbres de los monjes de la Edad Media bastante más que de los asistentes a la biblioteca de Alejandría. Existía en las abadías un salón especial para la lectura, tener un libro era carísimo y por lo general estaba sólo reservado para las colecciones que habitaban los templos. Tal vez por esto, sólo sobrevivieron el traspaso a su nuevo formato aquellos textos que servían a la cultura cristiana que se extendía en occidente. No podemos dejar de notar la existencia de un gran control en la circulación de las ideas, baste como ejemplo el de los rollos que se encontraron enterrados cerca del mar muerto: habían podido sobrevivir a dos mil años de encierro porque se los creyó perdidos, y sus revelaciones pusieron a prueba conceptos sobre la vida de Jesús y el relato que llamamos Historia.
En los tiempos del codex la lectura en voz baja generaba un permanente murmullo en las bibliotecas. Estar de pié frente al libro, la ceremonia que implicaba su lectura, y la iniciación que era necesaria, nos hablan de un mundo donde la palabra escrita tiene un lugar de verdad difícil de discutir. 
¿En qué consistió el Renacimiento? En la explosión de las ideas y el adueñamiento de las mismas por parte de los hombres. Era imprescindible la mejor comunicación que jamás se había tenido: se salió al mar, se descubrieron continentes, se inventó la imprenta.
¿Gutenberg inventó el gran cisma del protestantismo o Lutero pidió a gritos por la imprenta? Desde el momento en que se necesita que cada creyente encuentre su interpretación de los textos sagrados, es necesario poner en cada casa un ejemplar de los mismos. Para ello hay que traducirlos a las lenguas nacionales, cosa que algunos como el maravilloso poeta Fray Luis de León hicieron a costo de ir presos de la inquisición. Por el otro es necesaria una tecnología que permita velocidad y economía.
El libro ahora es transportable, se puede leer en la propia casa, incluso acostado en la cama. Los lectores pueden anotar pensamientos al margen. Cambió la relación con el libro, que se volvió un elemento cercano, querido, atesorado, pero no sacro. Que da lugar a las interpretaciones y a la discusión con sus ideas.
El hijo de la imprenta tiene sin embargo dos peculiaridades que van a ser trascendentales: como todas las copias son iguales es posible que cada ejemplar lleve un índice de contenidos que permita encontrar más rápidamente un determinado capítulo. El libro nuevo ofrece la posibilidad de incluir notas al pié. Dicha nota es una forma ordenada de la digresión, que repone información o la amplía. Sin embargo la misma ocasiona un alto en la lectura hasta ahora lineal para plantear cada vez que aparece la posibilidad de optar entre dos caminos. 
De estas dos características nace el hipertexto ya que no hacen otra cosa que mostrar posibilidades de navegación. Bastará equiparar conceptualmente el valor de los contenidos para vernos en la obligación de crear una nueva tecnología que nos permita saltar selectivamente de un relato a otro.
El siglo XX está plagado de ejemplos de experimentación literaria, teatral y fílmica en estos temas. Rayuela (con sus sistema de doble navegación propuesta), La nota al pie (cuento de Rodolfo Walsh que plantea en la primer línea la opción de seguir dos narraciones -la carta del muerto o los acontecimientos posteriores- según se siga la lectura del cuento en forma lineal o se avance por la nota al pié), Tamara (la obra teatral que permitía hacer diferentes lecturas según se siguiera a uno u otro personaje), Corre Lola Corre (en la película, inevitablemente un relato lineal temporalmente, se desarrolla tres veces la misma historia según incidan pequeños incidentes en un lapso de 20 minutos), o la genial Amores Perros (donde tres historias se tejen en forma de red desde y hacia un núcleo narrativo). En todos los casos antedichos la narración avanza por cruces sobre nodos en una red. 
La ruptura de la linealidad como forma de pensamiento se nota incluso en las teorías científicas más notables del último siglo. Ejemplo: Einstein y su ruptura de la percepción del tiempo y del espacio según diferentes sistemas de referencias en la Teoría de la relatividad. Es que la realidad se ha vuelto una red compleja de asimilar.
Nuevas formas narrativas están naciendo para aprovechar la lógica digital. La ruptura de la linealidad y de la unicidad del sentido encontraron como formato de expresión el hipertexto. Una de sus versiones, el ebook, se mantiene atado aún al libro ya tradicional, aunque tecnológicamente permite el aprovechamiento de diversos recursos multimediales. 
Desafío: superar el caos de las páginas web con el mejor aprovechamiento de las posibilidades de participación que lo digital. Hay ya algunos editores que están intentando desarrollar nuevas metáforas que mantengan la amigabilidad con el lector pero que a su vez exploren las posibilidades del formato digital y se adapten mejor a la lectura en pantalla.
¿De qué forma puede lo digital modificar nuestras vidas? ¿De qué forma el hipertexto puede modificar nuestra lógica de pensamiento? De la misma forma que el libro impreso respondió a un nuevo mundo y creo nuevas posibilidades, el hipertexto responde a una necesidad a la que la materialidad del libro impreso ya no puede responder y abre horizontes que aún no podemos ver.
Valeria Sorin
Editora

Bibliografía
Historia de la lectura en occidente, compilador Roger Chartier, Ed. Taurus
Historia de las bibliotecas del mundo, Fred Lerner, Ed. Troquel 

 

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