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Turismo educativo. Universidades e institutos privados ofrecen estos programas
Cada vez más extranjeros llegan a Rosario para aprender español
Estiman que este año llegarán unos 500 jóvenes de otras latitudes. Las clases incluyen literatura, historia y tango

Betsy y Jaron nunca habían oído hablar de Rosario. Brad sólo la relacionaba con la soja. Y a Kevin le habían dicho que era la Detroit de Argentina. La comparación con la cuna del automóvil estadounidense, que tiene un área metropolitana donde viven más de 4 millones de personas, causa risas entre sus compañeros. Todos participan del Programa Internacional de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), estudian en universidades de Estados Unidos, y llegaron en marzo pasado para aprender español y participar de seminarios ligados con la cultura y la historia argentinas..."que es mucho más que el fútbol", advierte otro joven. Y el grupo vuelve a reír.

Chistes y malos entendidos parecidos se repiten en cada una de las instituciones de la ciudad que ofrecen cursos de español para extranjeros. En facultades como Humanidades y Derecho de la UNR, la Universidad del Centro Educativo Latinoamericano (Ucel) y otros tres institutos de idiomas; o casas de altos estudios con programas de intercambio como la Universidad Abierta Interamericana o la Austral, la presencia de estudiantes extranjeros es cada vez más frecuente.

Si bien no hay cifras certeras, de acuerdo a estimaciones de las entidades que ofrecen estos programas, este año llegarán a Rosario unos 500 extranjeros para estudiar español. Una cifra que -según coinciden- supera a la del año pasado y tiene perspectivas de seguir creciendo, sobre todo ligada a la posibilidad de que el Instituto Cervantes monte una delegación en la ciudad.

Las nacionalidades de los visitantes son diversas: brasileños y estadounidenses llevan la delantera, pero también hay ingleses, franceses y alemanes que eligen Rosario por ser una ciudad más chica y más segura que Buenos Aires, pero que ofrece gran cantidad de actividades educativas y culturales.

También tienen en común las edades -la mayoría es menor de 30 años- y el nivel educativo: son estudiantes universitarios avanzados o graduados. Permanecen en la ciudad entre dos y seis semanas, se hospedan en casas de familia, departamentos o hostels y gastan entre 230 y 500 dólares por semana.

Y además de perfeccionar su español, al finalizar los cursos se llevan toda una visión de la cultura argentina que incluye clases de tango, viajes, recorridos por museos, visitas a escuelas de zonas marginales o lecciones de cocina.

El Centro de Idiomas para la Comunidad de Humanidades fue uno de los pioneros en ofrecer cursos de español para extranjeros. Hace unos ocho años comenzó a organizar estas clases, "pero sólo para atender demandas puntuales de estudiantes que llegaban para desarrollar otras actividades", recuerda María Inés de Juano, secretaria técnica del centro.

Sin embargo, desde 2004 unos 40 alumnos participan anualmente de esta propuesta. Y a partir de este año se implementarán exámenes para certificar el dominio del español por parte de los visitantes. Quienes los aprueben, recibirán el Diploma Universitario de Competencia en Lengua Española (Ducle).

Para De Juano, el crecimiento de estos cursos está íntimamente relacionado con el Congreso Internacional de la Lengua Española, que puso a la ciudad en boca de todos. "El mundo empezó a conocernos mejor", indica, y remarca los beneficios que presenta respecto a Buenos Aires: "Es más chica, más segura, y también más barata".

En la Ucel, desde hace siete años se enseña español a estudiantes extranjeros. Y la demanda también crece. "Empezamos con 20 alumnos, ahora tenemos unos 100 y no aceptamos más porque queremos mantener la calidad de la oferta académica", advierte Fanny Godfrid, directora del Departamento de Lenguas.

En marzo del año pasado, la Facultad de Derecho de la UNR firmó un convenio con un consorcio de universidades de Estados Unidos mediante el cual llegan anualmente unos 110 alumnos de facultades de Oregon, Washington y Alaska para estudiar castellano. "Están acostumbrados a ciudades chicas y en Rosario se sienten mucho más cómodos y les despierta mucho interés no sólo las actividades culturales de la ciudad, sino el gran movimiento de jóvenes en bares y confiterías", señala la directora del programa, Nélida de Juano.

En las universidades con programas de intercambio, como la UAI o la Austral, también aumentó el número de alumnos del exterior. La primera tiene este año 15 brasileños, la mayoría en la Facultad de Medicina, y piensa abrir en 2007 un curso de español con 25 vacantes. En la Austral se recibirán este año unos 16 alumnos de Francia, Estados Unidos, Austria e Inglaterra que, durante seis meses, participarán de las clases de contador público y ciencias empresariales.

Además de las universidades, tres institutos de idiomas -Masters, Spanish in Rosario y la Fundación Convivencia- difunden en internet la oportunidad de estudiar español en la ciudad. La directora de Masters, Alicia Naches, participó el año pasado de dos ferias (Expobelta en Brasil y Expolingua en Alemania) con la intención de promover la actividad. A su juicio, es el momento "ideal" para hacerlo. "Hay dos factores importantes -explica-. La devaluación disminuyó notablemente el precio de pasajes, estadías y cursos, pero además Rosario se está haciendo conocida en el exterior".

Betsy estudia antropología en Oregon y cuando regrese a su país además de haber mejorado su castellano, se llevará una experiencia que juzga "muy fuerte". Hace dos semanas visitó la escuela toba de avenida de la Travesía y participó de una clase trilingüe: qom, español e inglés.

Es que la mayoría de los cursos de español no sólo brindan conocimientos de la lengua, sino también de historia, cultura y literatura argentinas. Todo esto, condimentado con clases de tango, visitas a museos y hasta clases de cocina.

"Son chicos que están ávidos por aprender y abiertos a la cultura", destaca la secretaria de los Cursos de Lenguas Extranjeras de Humanidades. En la Ucel apuntan a brindar una "inmersión en la cultura rioplatense", destaca Godfrid. Así, a las clases de español se suman visitas a museos, lecciones de tango, literatura, pintura, folclore y cocina argentina.

En la Facultad de Derecho de la UNR, las actividades incluyen seminarios de literatura, derechos humanos, arte e historia política, y la organización de dos fiestas: la del tango y la del gaucho "para mostrar las dos corrientes -urbana y rural- que conforman la cultura argentina", indica De Juano. Y también se invita a representantes de las comunidades toba o mocoví a dar charlas a los estudiantes "para que tengan la oportunidad de conocer aspectos no turísticos de Argentina".

Muchas veces, los alumnos quieren participar de actividades de promoción comunitaria. Algunos grupos se acercan a instituciones como el Hogar del Huérfano a charlar y jugar con los chicos, o visitan escuelas de la comunidad toba.

"Además de aprender español, la materia prima del proyecto es el intercambio cultural", dice la directora del programa. Y suma: "Me interesa más que comprendan la realidad social de Argentina a que aprendan a conjugar bien los verbos". Sus alumnos, la escuchan atentos y asienten.



DOMINGO, 14 de mayo de 2006


 

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