Las letras llaman
la atención, intrigan.
Uno puede
recorrerlas con la mirada, dibujarlas en el aire o con la punta del lápiz,
acompañarlas en su camino, cuando suben, cuando bajan, cuando se enroscan,
se anudan o se quiebran.
Pero además, y sobre todo, las letras son señales misteriosas que
encierran secretos, mundos imaginarios, cuentos...
Es para apropiarse de esos secretos, que vale la pena aprender a leer.
Este libro nos recuerda a todos –a los grandes y a los chicos- que las
letras son capaces de abrir puertas, de ensanchar horizontes y de
construir, paso a paso, todas las fantasías.
Fuente: De “El país de la letras”, Graciela Montes, Editorial Sigmar
|