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El español es la quinta lengua más
hablada en la UE.
Por Ana Arenas
El español es, junto con el polaco, la quinta lengua materna más hablada
en toda la Unión Europea, tras el alemán, el inglés, el italiano y el
francés. Son datos que aparecen reflejados en el último Eurobarómetro
publicado esta semana sobre 'Los europeos y sus lenguas'.
Este último sondeo, realizado entre cerca de 29.000 ciudadanos de la UE,
Bulgaria y Rumanía (que se incorporarán en 2007) y los países candidatos
(Croacia y Turquía), revela que el español sigue siendo el quinto idioma
más utilizado en los Veinticinco. La Unión Europea reconoce actualmente
veinte lenguas oficiales y en su territorio se hablan aproximadamente
otras sesenta lenguas autóctonas y no autóctonas.
Según el informe 'Los europeos y sus lenguas' el inglés sigue siendo el
idioma extranjero más hablado en Europa. El 38% de los ciudadanos de la UE
afirma tener suficientes competencias en inglés como para mantener una
conversación. En diecinueve de los veintinueve países en los que se ha
llevado a cabo la encuesta, el inglés es el idioma más conocido, es
particularmente el caso de Suecia (89%), Malta (88%) y los Países Bajos
(87%).
El 14% de los europeos afirma conocer el francés o el alemán además de su
lengua materna. El francés es el idioma extranjero más hablado en el Reino
Unido (23%) e Irlanda (20%), mientras que los mayores porcentajes de
ciudadanos que sostienen conocer el alemán se registran en la República
Checa (28%) y Hungría (25%). El español y el ruso completan el grupo de
las cinco lenguas más conocidas además de la lengua materna, con un
porcentaje del 6% cada una.
En suma, las lenguas de Estado de los Estados miembros más populares son,
como no podía ser menos, las lenguas autóctonas más habladas en la UE, con
el alemán a la cabeza (18%). Cuando se combinan estos resultados con los
conocimientos de idiomas extranjeros, se observa que el inglés es con
mucho la lengua más utilizada en la UE. Más de la mitad de los encuestados
(51%) afirma hablarla como lengua materna o como idioma extranjero.
La importancia de saber idiomas
El retrato robot del europeo 'multilingüe' responde a las siguientes
características: es joven, cuenta con una buena instrucción o cursa
todavía estudios, ha nacido en un país distinto de su país de residencia,
utiliza idiomas extranjeros por motivos profesionales y está motivado para
aprender. Parece que no son muchos los ciudadanos europeos que disfrutan
de las ventajas del multilingüismo.
Las ventajas que reporta conocer idiomas extranjeros son incuestionables.
La lengua es una vía para comprender otras formas de vida, propagando así
valores de tolerancia intercultural. Además, los conocimientos
lingüísticos facilitan el trabajo, los estudios y los viajes en Europa y
permiten la comunicación entre culturas. De hecho, cada vez hay más
personas que hablan varios idiomas. Así el 56% de los ciudadanos de los
Estados miembros de la UE puede mantener una conversación en un idioma
distinto de su lengua materna. Este porcentaje es nueve puntos superior al
registrado en 2001 entre los quince Estados miembros de aquel entonces. El
99% de los luxemburgueses, el 97% de los eslovacos y el 95% de los letones
afirma conocer al menos un idioma extranjero.
Respecto al objetivo de que cada ciudadano de la UE tenga conocimientos de
dos idiomas además de su lengua materna, el 28% de los encuestados afirma
hablar dos idiomas extranjeros lo suficientemente bien como para
intervenir en una conversación. Cabe destacar a este respecto los casos de
Luxemburgo (92%), los Países Bajos (75%) y Eslovenia (71%). El 11% de los
encuestados afirma dominar al menos tres idiomas aparte de su lengua
materna.
Por el contrario, casi la mitad de los encuestados (un 44%) admite no
conocer ningún otro idioma aparte de su lengua materna. De hecho, en seis
Estados miembros Irlanda (66%), el Reino Unido (62%), Italia (59%),
Hungría (58%), Portugal (58%) y España (56%) la mayoría de los ciudadanos
pertenece a esta categoría.
A un nivel más general, los motivos para aprender un nuevo idioma son cada
vez más de orden práctico, como 'para utilizarlos en el trabajo' (32%) o
'para poder trabajar en otro país' (27%), comparados con los resultados de
cuatro años antes. No obstante, otros motivos menos 'utilitarios' como
'para utilizarlo en vacaciones en el extranjero' (35%) o 'como
satisfacción personal' (27%) siguen siendo muy citados.
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