| Dequeísmo,
tildes que cabalgan sobre las vocales de ocasión sin perder los
estribos, conjunciones que se aparean, neológicos regímenes
preposicionales y no pocos plurales novedosos, de altos vuelos, sumen
a la lengua en estado de triste discapacidad. Ser correctos para
expresarnos mejor no significa que nos fosilicemos o que nos neguemos
a evolucionar. Siempre abiertos a los cambios, debemos lograr con
nuestra disciplina lingüística que la lengua sea un verdadero vehículo
de comunicación. El objetivo no es escandalizarse y asfixiar a
nuestros semejantes para que memoricen un frío listado de normas. Debe
existir una reflexión normativa que permita emplear la palabra
adecuada, la construcción gramatical concisa, y redactar con
coherencia un escrito; una reflexión normativa que nos permita saber
fundamentar la corrección de cada error. Por eso, en esta obra, se
estudian, entre otros temas: «Dudas acerca del plural de algunas
palabras»; «Uso del artículo»; «La formación de los diminutivos»; «Los
adjetivos gentilicios»; «El género de los sustantivos», etc. 2004.
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